Opinión

¿La renta variable europea puede seguir subiendo?

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Tras un año 2020 muy duro por la pandemia y todos sus efectos en la sociedad y en la economía, parece que en este ejercicio 2021 comenzamos a ver la luz. Las vacunas nos están permitiendo iniciar la apertura de las economías y atisbar el final de esta pandemia. Los mercados de renta variable como siempre han adelantado este final feliz, acumulando en Europa subidas de entorno al 15% en lo que llevamos de año y siendo, junto con las materias primas, los activos con mayores rentabilidades en estos seis meses. La bolsa europea cotiza ya a PER-12M de 17x, claramente por encima de su media histórica, ¿Queda margen en la renta variable para los próximos meses?

La apertura de las economías con la mayor tranquilidad COVID, junto con las políticas fiscales super-expansivas han aumentado la confianza en un despegue de las economías este año y el próximo. 2021 será el primero año desde 2006 en el que el crecimiento de las economías avanzadas será superior al de las emergentes, con un crecimiento global en el 6%. Para 2022, el mundo crecerá al 4,5%, con crecimientos por encima del potencial en EE.UU. y en la Eurozona (del torno 4-4,5%).

Las peculiaridades de esta crisis sanitaria con ayudas de paro extraordinarias, interrupciones puntuales en la producción, consumo cero en determinados sectores,… han provocado cuellos de botellas, elevado las tasas de ahorro, desincentivado la búsqueda de empleo,… provocando ciertas distorsiones en el mercado laboral y en las tasas de inflación, en especial en EE.UU.. Consideramos que estas distorsiones son temporales y que se normalizarán a lo largo de lo que resta de 2021.

Nuestro escenario central apunta a un entorno de paulatina normalización de la actividad en servicios, con una relajación del repunte de inflación, principalmente por los efectos de factores ya habituales de nuestra sociedad (escaso crecimiento demográfico, mundo globalizado y digitalizado, con cada vez mayor presencia del e-commerce). Esperamos también una normalización del mercado laboral americano en septiembre a medida que se reduzcan las ayudas y comience los colegios. Los bancos centrales seguirán apoyando a los mercados, aunque a la vuelta de verano la FED anunciará el inicio del tapering en enero. En Europa pensamos que es pronto para ver un cambio en la estrategia del BCE.

El buen comportamiento de los mercados de renta variable de EE.UU. y Europa en lo que llevamos de ejercicio, han situado las valoraciones de las bolsas en niveles muy exigentes comparativamente con la historia.

En cualquier caso, 2021 está siendo y continuará siendo un año de mejora de las expectativas económicas y de significativas revisiones al alza de estimaciones de BPAs, lo que dejará hueco para nuevas revalorizaciones en los mercados de renta variable. El consenso en estos momentos apunta a un crecimiento de los BPAs del Eurostoxx del 48% en 2021, con crecimientos de c. 15% en 2022.

En el mercado de deuda, esperamos una subida moderada de la rentabilidad en los bonos 10 años. Esta subida no impedirá el buen comportamiento de la bolsa, repitiendo lo que ocurrió en el tapering 2013-2014, donde las subidas en las tires del bono a 10 años fueron compatibles con las subidas en bolsa.

Los principales drivers de los mercados de renta variable son la apertura, las políticas fiscales, el ESG y la digitalización. Recomendamos posicionarnos en cíclicos y value. En nuestra cartera de preferencias sectorial, incluimos infraestructuras, financieros, industriales y tecnología.

Mantenemos una posición neutral por valoración en consumo cíclicos e utilities, por fuerte competencia en el sector, en telecomunicaciones y por sentimiento anti-ESG en energía. En farma y consumo defensivo nuestra posición es negativa dado el momento de ciclo.

El principal riesgo que percibimos a nuestro escenario es la posibilidad de una inflación más permanente. La implementación del plan fiscal Next Generation también generará incertidumbre.

No quitamos de nuestra lista de riesgos al COVID, aunque con probabilidad más baja, por las nuevas cepas y la distribución no uniforme de las vacunas en el mundo. Como riesgos a medio/largo plazo, contamos con los elevados endeudamientos de los Estados.

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Sara Herrando Deprit

  • Directora de Análisis de Norbolsa